Lo que cuesta una mesa vacía un viernes
Un restaurante vende dos cosas que caducan a diario: la comida y los turnos de mesa. La mesa que se queda sin ocupar un viernes a las nueve no se recupera el lunes; ese turno ha desaparecido.
Y a diferencia de otros negocios, aquí el problema tiene además un coste de compra: has aprovisionado para un servicio completo. Haz la cuenta:
Súmale las cancelaciones de última hora sin avisar, que en horario de cena son casi imposibles de recolocar si te enteras cuando la mesa lleva veinte minutos vacía.
Y el coste menos visible: el teléfono en plena hora punta. Cada llamada que atiendes mientras sale la comanda es un camarero menos en sala durante dos minutos, justo cuando más falta hace.
Qué incluye la web de un restaurante
- Reserva de mesa por turnos. Comidas y cenas con sus franjas horarias reales, no un horario continuo que no existe en ningún restaurante.
- Control de aforo por zonas. Comedor, terraza y barra como espacios independientes. Si la terraza está llena, el sistema deja de ofrecerla.
- Grupos con tratamiento aparte. A partir del número de comensales que decidas, la reserva pasa a confirmación manual y te llega el aviso para organizarlo.
- Carta digital con QR. Tu carta real en una página propia, no en un PDF que hay que ampliar con los dedos. Cambias un precio y está actualizado al instante en todas las mesas.
- Alérgenos por plato. Los catorce alérgenos de declaración obligatoria, visibles en cada plato y editables por ti.
- Menú del día publicado en un minuto. Lo actualizas cada mañana desde el móvil y aparece en la web y en tu ficha de Google.
- Recordatorio por WhatsApp. El mismo día, con opción de confirmar o cancelar. Es lo que más reduce las mesas que se quedan colgadas.
- Web completa con tu marca. Fotos, historia, ubicación, horarios y páginas legales.
Pruébalo antes de creerme. La demostración de Casa Souto es funcional: eliges, reservas y recibes la confirmación como la recibiría un cliente. Tarda menos de un minuto.
Cómo se pone en marcha
El proceso está pensado para que tú dediques el mínimo tiempo posible: entre dos y tres horas repartidas en dos semanas.
Videollamada de 30 minutos
Me cuentas cómo funciona tu negocio: servicios, duraciones, precios, horarios y cómo trabajáis ahora. De ahí sale toda la configuración.
Te enseño la web montada
En unos días la ves funcionando con tus datos reales. Todavía sin publicar: la revisas y me dices qué cambiar.
Ajustes y publicación
Corregimos lo que haga falta, conectamos tu dominio y el WhatsApp, y sale en directo con el certificado de seguridad activo.
Acompañamiento
Las primeras semanas reviso cómo va y ajustamos lo que se vea en la práctica. Después, los cambios me los pides por WhatsApp.
Alérgenos: la obligación que casi nadie cumple bien
Este es el punto donde un restaurante se juega más de lo que cree, y donde la carta digital deja de ser una comodidad para convertirse en una herramienta de cumplimiento.
Qué exige la normativa
El Reglamento (UE) 1169/2011 sobre información alimentaria facilitada al consumidor obliga a informar de la presencia de catorce sustancias que causan alergias o intolerancias: gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos.
La información debe estar disponible y accesible para el cliente antes de que pida. No basta con que un camarero se lo sepa: tiene que existir de forma documentada y localizable.
Por qué la carta de papel falla
Cambias un proveedor, cambias una salsa, entra un plato nuevo en la pizarra… y la carta impresa con los alérgenos se queda desactualizada hasta la próxima imprenta. En una carta digital lo corriges en treinta segundos y queda bien en todas las mesas a la vez.
Además, la carta digital deja registro de cuándo se actualizó cada plato, lo que en una inspección juega a tu favor.
Lo que el sistema nunca debe hacer
Hay un límite que conviene tener claro: la carta informa de los alérgenos declarados en cada plato, pero no puede garantizar la ausencia de trazas en una cocina compartida. Por eso el aviso de "consulta al personal si tienes una alergia" no es un formalismo: es la advertencia correcta y debe estar visible.
Cuando un cliente indica una alergia al reservar, el aviso queda anotado en la ficha de la mesa y llega a cocina. Eso es lo que de verdad evita sustos: que el dato no dependa de que alguien se acuerde de apuntarlo en una libreta.
Sobre las comisiones de los portales
Los portales de reservas cobran por cubierto o por reserva, y su modelo es que el cliente sea suyo, no tuyo. Tienen un valor real —traen gente que no te conoce— pero cuando esa gente ya te conoce, seguir pagando por cada visita no tiene sentido. La web propia es donde llevas al cliente recurrente.
Aviso honesto: esta información es divulgativa y no sustituye al asesoramiento de un profesional. Cada negocio tiene su situación y el cumplimiento normativo va más allá de la web. Lo que sí te garantizo es que la parte que yo construyo llega bien hecha y documentada.
Web propia, plataforma o seguir como hasta ahora
Las tres opciones son legítimas. Esta es la comparación sin adornos:
| Web propia | Plataforma o portal | Solo teléfono | |
|---|---|---|---|
| Coste por reserva | 0 € | Comisión o cuota | 0 € |
| De quién es el cliente | Tuyo | De la plataforma | Tuyo |
| Aparece tu competencia al lado | No | Sí, es su modelo | No |
| Reservas fuera de horario | Sí | Sí | No |
| Diseño con tu identidad | Completo | Ficha estandarizada | — |
| Posiciona tu marca en Google | Sí | Posiciona la plataforma | No |
| Coste inicial | Alta única | Bajo o nulo | Ninguno |
| Te trae clientes que no te conocen | No de inmediato | Sí, ese es su valor | No |
Y aquí va la parte que no me conviene decir pero es verdad: si lo que necesitas es que alguien te traiga clientes que hoy no te conocen, una plataforma con tráfico propio hace eso mejor que una web nueva. Su valor está en el escaparate, y por eso cobran.
La web propia gana en otro terreno: cuando ya tienes clientes y quieres dejar de pagar por cada uno de ellos, controlar tu imagen y que la relación sea directa. Convivir con las dos cosas una temporada es perfectamente razonable.
Cuánto cuesta
Precios publicados, sin "consultar presupuesto". Lo que ves es lo que pagas.
La cuota incluye la web, el sistema de reservas sin límite, los recordatorios por WhatsApp, el panel de gestión, el alojamiento, el certificado de seguridad, las copias de seguridad y todos los cambios de textos, precios, horarios y fotos que pidas. El alta cubre el diseño, la configuración y la publicación.
No entra: el registro del dominio si no tienes uno (unos 12 € al año), la inversión publicitaria si decides anunciarte, y los desarrollos a medida que no figuren en el presupuesto. Hay también un plan más sencillo sin reservas y otro con gestión de campañas; los tres están en la comparativa de planes.
Qué te garantizo por escrito
- Sin permanencia. Avisas con 30 días y se acabó. Ni penalizaciones ni cláusulas escondidas.
- El dominio y los datos son tuyos. Si te vas, te los llevas. Está en el contrato, no en una promesa verbal.
- Cambios incluidos. Precios, horarios, textos y fotos, sin coste mientras seas cliente.
- Respuesta en 24 horas laborables por WhatsApp, hablando con la persona que hizo tu web.
- Ves la web antes de que se publique y decides si sale así.
Lo que no te garantizo, porque nadie honesto puede: una posición concreta en Google en un plazo concreto, ni un número determinado de clientes nuevos. Eso depende de tu mercado, tu competencia y tu trabajo.
Negocios que ya lo usan
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta exactamente?
89 € al mes más 249 € de alta, sin IVA. Sin comisiones por reserva ni por cubierto, y sin permanencia.
¿La carta digital va incluida?
Sí, con los alérgenos por plato y actualizable por ti desde el móvil. El código QR para las mesas te lo entrego listo para imprimir.
¿Puedo tener terraza y comedor por separado?
Sí, como zonas independientes con su propio aforo. Si la terraza se llena, deja de ofrecerse sola.
¿Cómo se gestionan los grupos grandes?
A partir del número de comensales que decidas, la reserva no se confirma automáticamente: te llega el aviso y lo organizas tú.
¿Puedo cerrar un día o cambiar los turnos?
Sí, desde el móvil. Cierras un día, cambias un turno o bloqueas unas horas y la web se actualiza al instante.
¿Y el menú del día?
Lo publicas cada mañana en un minuto. Aparece en la web y puede enlazarse desde tu ficha de Google, que es donde mucha gente lo busca.
¿Puedo pedir una señal para las reservas?
Sí, es opcional. Se suele activar solo para grupos o para fechas señaladas, que es donde las cancelaciones hacen más daño.
¿Sustituye a los portales de reservas?
Puede, pero no tiene por qué. Muchos restaurantes mantienen el portal para captar clientes nuevos y llevan a los habituales a la web propia, donde no pagan comisión.
¿Qué pasa con las alergias que indica el cliente?
Quedan anotadas en la ficha de la reserva y llegan a cocina con el resto de los datos, sin depender de que alguien lo apunte a mano.
Ya tengo web, ¿me sirve?
Depende. Si funciona bien y solo necesitas reservas y carta, se puede integrar. Si está anticuada o no se ve bien en el móvil, suele salir mejor rehacerla.
¿Qué pasa si dejo el servicio?
Avisas con 30 días. Conservas tu dominio y te entrego los datos. Las reservas dejan de funcionar al terminar el periodo pagado.
¿Trabajas solo en Galicia?
Trabajo con restaurantes de toda España, todo por videollamada y WhatsApp, sin diferencia de precio.